Observación de aves invernales en los Corrales de Rota.
La época invernal, junto a la época de paso es la mejor para la observación de aves costeras, cuando llega la época postnupcial a mediados de agosto empiezan a verse muchas aves que han estado criando en el norte de Europa y vienen aún con sus plumajes estivales o en otros casos plumajes de transición como se da en muchos correlimos.
En los corrales cuando llegan los meses de noviembre y diciembre todas las aves invernantes están establecidas. La bajada de marea al dejar en descubierto todo un gran entorno natural que ofrece gran cantidad de recursos para estas aves, se convierte en todo un festival.
No sólo es primordial recorrerse el corral de arriba a abajo, si no realizar avistamientos de cara a altar puede ser un gran aliciente para observar aves tan espectaculares como los alcatraces.
En mis censos mañaneros no solo observo las aves frecuentes de la zona como son los correlimos tridáctilos, garcetas comúnes, chorlitos grises, gaviotas cabecinegras, vuelvepiedras, chorlitejo grande y patinegro, agujas colipintas, zarapitos trinadores etc. Si no que además se dan ocasiones únicas de aves ya no tan habituales como la gaviota picofina (escasa por la zona), el aguilucho papialbo (siendo ésta ya casi una rareza) que cité en noviembre o imágenes que se te quedarán grabadas para toda la vida como la escena de un águila pescadora con un sargo entre sus poderosas garras tras capturarlo a pocos metros de mí.
Siempre te alegra ver las grandes bandadas de aves invernantes descansando en las parcelas y relacionandose entre ellas, como se puede observar cualquier mañana de invierno a los chorlitos dorados llegando a poder contar 500 o los charranes patinegros mezclados con las preciosas gaviotas cabecinegras y gaviotas de Audouin, que suelen rondar los 60 o 70 individuos, aunque algunas mañanas he llegado a contar más de 100.
Pero otras de las Maravillas de este lugar son los puntos clave para observación de aves pelágicas, cuando hacen fuertes rachas de viento o el tiempo no acompaña, es un gran momento para posicionarse al final del corral y empezar a observar el fuerte paso de alcatraces, págalos grandes, algún que otro págalo parásito o incluso a veces grupos de pardelas cenicienta o balear. Es todo un lujo.
Aquí dejo varias fotos de algunas de las especies que he nombrado y que pasan el invierno con nosotros en los corrales, alegrándonos cada mañana.
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